Otra vez aquí. Varado en la quintaesencia. Cambian las estaciones, pero la pulsión es siempre la misma: estás roto por dentro… una leucemia mental envenena tus pensamientos, y -al tiempo que te hundes- una delgada hoja en blanco es tu único escudo para protegerte del afilado estoque del desaliento.Tu última guerra lunar ha desbaratado tu armazón; te ha dejado destrozado, hecho pedazos… no ha sido una muerte instantánea… pero esa malaria del corazón ha terminado contaminando tu tendencia alcista.
Vadeo la vacuidad. Mi absoluta carencia difumina mis relativas dádivas espirituales. Me siento morir en vida. Grito desesperado por una salida… mas todas mis pataletas existenciales son vanas en la inamovible corriente del destino.
