Una nueva luz nace en mí


Te quiero. Te deseo. Una nueva luz nace en mí.

El brillo inmenso; por siempre en ascenso: el renacer de una estrella fugaz en pos de un porvenir venturoso e intenso.

Lágrimas en la ventana. Te siento en mí. Mi corazón late con fuerza: con valentía se esfuerza... en recordar lo mucho que piensa en ti...


(...Lo mucho que ha llovido en la repisa desde el día en que me alejé de ti...)

El cuerpo una nube, el mundo una burbuja. El cielo es tu mirada que con tiento me embruja.

Creo en ti. En tu decisión está mi fuerza. En tus ideales mis creencias...


(...Ese vínculo insondable que en la oscuridad y lejanía nuestras almas conforta y refuerza...)

Tu recuerdo un firmamento. Mi cerebro una enrevesada enciclopedia en la que buscar una miríada de momentos.


El brillo inmenso. Mi cuerpo en una nube. Tu recuerdo en el firmamento.


Una nueva luz nace en mí.

Te deseo.

Te quiero.



¿5 años más o 5 años menos?


La tempestad ha cesado. El fuerte viento comienza a amainar y retazos de madera astillada es todo lo que queda de la antaño orgullosa nave que surcaba el horizonte en pos de la esclavizante e hiriente libertad.


En el mar infinito, un madero; y en el madero, un hombre, con desgana asido a la endeble estructura que flota en el seno de un océano de inquietud.

Un continuo vaivén tras la abrupta zozobra es todo el consuelo del alma solitaria empapada de nada.

Una suave brisa todo testigo de la pasión desencadenada.

Ambición descarnada, retazos de madera astillada.

El fuerte viento comienza a amainar.

La tempestad ha cesado.
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