Una historia que comienza


Una historia que comienza. El viaje de nuestros sueños hacia el despertar de la juventud que nos aguarda tras la esquina de las azuladas lenguas del mar. Fueron muchos los que intentaron salir en pos del brillante tesoro; mas sólo unos pocos lograron cruzar las serpenteantes rutas que conducen al corazón de una mujer; donde todo comienza y todo ha de terminar.


Es el principio del fin; un nuevo párrafo desvariante que lucha por abrirse un hueco en el albo lienzo que encadena con férreas cuerdas el libre albedrío de mi pensamiento. Se suceden, a vertiginosa velocidad, una increíble corriente de colores, con una cadencia determinada; como queriendo conquistar aquello para lo que nunca fueron diseñados. Ha llegado la hora de saltar...

...Y el rumbo se torna más incierto si cabe, catapultados por una franca obsesión de búsqueda de perfección, avanzamos letra a letra por la tortuosa senda del misticismo. Un alto en el camino, dejamos volar la imaginación, al tiempo que nuestros fatigados pies comienzan a recuperar parte de su calor perdido.

¿Por qué continúas luchando?; ríndete!; tiempo atrás fue derrotada la magia, y ahora sólo se erige un muro de agitada razón donde antes reinaba la loca creatividad. No sabes escribir, y ya no tienes talento para comunicarte con los demás; para ser tan transparente como la chispeante espuma que arrojan las olas al romperse la crisma contra la blandita y granulosa mano amiga de la arena infinita.

Ahora me intentan enseñar a estar muerto; pero no me importa, yo sigo adelante, muerto ó no, es todo lo mismo, sigo adelante con mi apresurado escribir, fijo y a la vez siempre cambiante en un velo de oscuridad que lo envuelve todo y no deja ver más allá de la siguiente frase que, paciente, aguarda su turno para emerger de mi mente y darse a conocer en el mundo entero a través de este nuevo género literario que parezco estar creando.

Ciencias y letras, confluyen en un mismo tronco común; ambas ramas manan de las raíces de la pasión con la que fueron desarrolladas. Me deshago de mi ruidosa compañera, pues lo quiera ó no, interfiere con mis pensares, y no me deja margen para seguir rellenando de negra tinta este inmaculado folio a ninguna parte.

Hemos atravesado otra etapa; vuelvo la vista atrás y me doy cuenta de que queda menos terreno del que ya hemos recorrido; ¿Cuántas palabras he empleado en esta ardua tarea de expresar la nada?; unas cuantas, mas, soy consciente de que su calidad merma por momentos; si no me mantengo avizor pronto las sílabas decaerán y se romperá la rítmica armonía que debe acompañar todas las acciones que emprenda.

La meta ondea en lo alto de la torre engalanada; presuroso monto en mi aguerrido corcel para afrontar estos últimos centímetros de escritura. Quizá acabe en el mismo punto en el que comencé, mas, mucho me temo que los otrora abundantes recursos, comienzan a extinguirse, y ni siquiera el mentolado hálito de la inspiración es capaz de insuflar energía alguna en mis pulmones.

Queda una despedida. Un pequeño llanto y un alegre hasta la próxima; es posible que jamás nos volvamos a ver, pero también es posible que este sea el comienzo de una historia...

El metrónomo de la existencia


¿Eres tú?... contemplo el reloj azorado: son las 4 de la madrugada y mañana me espera un duro día... sin embargo estoy aquí, ahora, pensando en ti.

Has estado lejos mucho tiempo, demasiado tiempo... la noche sigue su curso y las tinieblas poco a poco van tomando posiciones en torno a mi ser. Trato de resistirme, con la escasa fuerza de voluntad que me resta... mas... el esfuerzo es vano... es inútil luchar en una batalla de antemano perdida.

El vacuo duermevela prosigue, e inundado en divagaciones sin sentido continúo vadeando los acontecimientos que surgen de un destino arrebatador que todo difumina a su paso.

La pasión ha muerto y mi magia apenas es capaz de mantenerte con vida, de buscador de perfección me he convertido en un vulgar navegador, engendro de la sociedad actual, como tantos otros.

Los encandiladores ideales han dado paso al frío pragmatismo y a la repugnante cultura de la apariencia: soy el antiyó.

Talentos poseo, mas uno tras otro, con premura se van hundiendo en el olvido y... ¿quién será capaz de desenterrarlos cuando una letal dosis de realidad haya puesto fin a mis sentimientos?

El mañana se acerca... y sé que todo seguirá igual cuando despierte... pero... también sé que puedo ser lo que quiera ser... y yo quiero ser diferente; quiero ser como tú: despertarme todos los días con una preciosa sonrisa y con la certeza de que ya puede haber oscuras nubes en el cielo, que en mi interior aún reina la primavera.
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